El cierre de Ormuz agrava crisis del comercio, los precios y las finanzas del mundo
Ginebra (IPS Noticias).- Lo que comenzó como una interrupción en un corredor energético clave, el estrecho de Ormuz, ahora está repercutiendo en toda la economía mundial, advirtió ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) en un nuevo reporte este miércoles 1.
La interrupción afecta una gran parte de los suministros mundiales de petróleo y gas, con consecuencias inmediatas para la producción, el comercio y el consumo a nivel global, y se propaga a los sistemas de transporte, incluidas las rutas marítimas, la carga aérea y la logística, advirtió la entidad de las Naciones Unidas.
El estrecho que separa Irán de la península Arábiga, y comunica al golfo Pérsico con el de Omán y el océano Índico, es escenario de la confrontación que se desató el 28 de febrero con los ataques de Israel y Estados Unidos sobre Irán.
El reporte, que divulgó la Unctad en esta ciudad suiza, señala que el estrecho de Ormuz, “arteria central para el comercio global de energía, ha visto caer la actividad casi a cero. El tránsito de buques disminuyó de alrededor de 130 por día en febrero a solo seis en marzo, un desplome de aproximadamente 95 %”.
Los choques energéticos se han convertido en el principal canal por el que el conflicto afecta al comercio y la economía global, pues por Ormuz transitaba hasta febrero la cuarta parte del petróleo y del gas que se comercializa internacionalmente.
países enfrentan mayores costos para endeudarse en los mercados internacionales, dificultando la obtención de capital, precisamente cuando más se necesita.
Los efectos son más graves en las economías en desarrollo.
El alza de los precios de la energía incrementa los costos de importación, y la debilidad de las monedas amplifica esas presiones. Asimismo, unas condiciones financieras más restrictivas reducen la capacidad de respuesta de los gobiernos.
El efecto se agrava por el aumento de los costos de importación de energía, alimentos y fertilizantes, junto con una menor demanda externa.
Incluso es poco probable que los países exportadores de energía obtengan beneficios claros, ya que los mayores costos de importación y el aumento de la volatilidad contrarrestan los ingresos adicionales.
En las economías más vulnerables, estas presiones también aumentan los riesgos para la seguridad alimentaria y complican la gestión de la política económica.
Los desafíos se suman a las vulnerabilidades de deuda existentes. Alrededor de 3400 millones de personas viven en países que ya gastan más en el servicio de la deuda que en salud o educación, lo que deja poco margen para absorber nuevos choques.
Si las interrupciones persisten, la situación podría evolucionar hacia una crisis en cascada con profundas consecuencias para el desarrollo, concluye la Unctad.
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