La Verde une a Bolivia, hoy todos se abrazan y dejan las diferencias
En un contexto marcado por tensiones políticas, sociales y económicas, Bolivia encuentra en la selección nacional el factor de unidad. El partido del repechaje es el último paso antes de la entrada al mundial. A horas del decisivo partido, el país vive una tregua emocional, donde al menos por 90 minutos, las diferencias parecen quedar de lado y todas las regiones se ponen la camiseta verde.
“El país está expectante a lo que vaya a ocurrir esta noche”, señaló el sociólogo Pablo Mamani a Urgente.bo. Mamani describe como el fútbol logra congregar a bolivianos de distintas regiones, culturas e ideologías bajo la expectativa de clasificar al encuentro futbolístico más importante, que en estos momentos vive la sensación colectiva de pertenencia.
“Desde una mirada sociológica, este fenómeno puede entenderse como una especie de comunidad momentánea, donde desaparecen; aunque sea temporalmente, las diferencias económicas, étnicas o sociales. Todos pueden abrazarse independientemente de sus diferencias”, explica Mamani, que alude al momento en el que el peso de la ilusión importa más que las divisiones.
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Sin embargo, según comenta el experto, esta realidad pareciera ser de poca duración. Tras el final del partido, nuestra realidad vuelve, y más aún cuando perdemos, ya que un partido no resuelve “las fracturas del país”, pero las olvida por un breve periodo.
“Luego, cuando (la selección) pierde un siguiente partido, volvemos a vivir una especie de existencialismo nacional, que nos recuerda todas las penas y el negativismo, vemos al país como inservible. Entonces, es un problema no solo de técnica o de fútbol, sino es un problema de la psicología nacional” afirmó.
Esta capacidad de unir, también viene con contradicciones. Según Mamani, el propio sistema futbolístico sigue siendo excluyente y poco representativo ante la diversidad del país “es un futbol elitista” afirma al cuestionar las limitaciones al acceso para sectores populares y la falta de inclusión en los equipos futboleros.
Aun así, en la previa del partido contra Irak, estas tensiones pasan a segundo plano y la atención se centra en los jugadores de la verde que cargan con la ilusión de más de 11 millones de personas que por un momento, deja de lado, cualquier diferencia.
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